El Rincón de las Hadas

Mentir es lo más divertido que puede hacer una chica sin desnudarse. Aunque si se desnuda es aún mejor. (Natalie Portman. Closer)

martes, noviembre 16, 2004

¿Hay una epidemia?

Estoy melancólica. La única diferencia notable con la chica del dibujo es que mi pelo es rizado. Tengo la expresión perdida y no soy consciente de las cosas que hago yo sola... empiezo a pensar que tengo un problema.

Navegando por los blogs, algo a lo que últimamente dedico mi "tiempo de escribir" (es que ni de eso tengo ganas....) he encontrado "All She Said", en el post de hoy, Anul habla de su abuelo, no he podido terminar de leerlo. He recordado a mi abuelo, a mis abuelas, a mi tia abuela ciega, a mi tio el generoso (los nombres sólo son etiquetas...) pero sobre todo he recordado a mi hermano. Y le he echado de menos, mucho más que de costumbre.

Es verdad que no valoramos las cosas que tenemos hasta que no las perdemos.

En otro plano mucho más terrenal... últimamente me fijo en demasiadas personas a la vez, estoy descolocada, pero es que echo de menos tantísimo a algun@s que necesito llenar de alguna manera esos vacios... son decepciones consecutivas, abandonos y circunstancias, casualidades, la vida que pasa... de todo un poco.

Estoy conociendo a gente de lo más interesante, mi vida en el colegio mayor es mucho más plena que hace un año, mi vida personal va mejor, en general, porque tambien hay baches, como en todo, claro, no existe la perfección.

Pero él no está aquí para verlo. No sabe que llevo el pelo con mechas, que por fin me hice un señor corte, que hubiera desaprobado aún más que mi madre. No tengo quien me grite por la factura del teléfono, no hay nadie que me llame a escondidas para preguntarme si necesito más dinero...

Las lágrimas descienden como un alud, inundan mi sonrisa, triste, pero sonrisa. No puedo dejar de agradecer la suerte de haberlo tenido a mi lado, aunque la vida fuera tan injusta que me lo robó apenas cuando empezabamos a poder hablar de temas importantes.

Recuerdo que me metia con el a echar la siesta, y no le dejaba dormir. Si no era con él, no queria echar la siesta. Con tan sólo seis años me obligó a dar una calada a su ducados. Mi madre casi lo mata, mi padre no salia de su asombro. Diez años más tarde, después de jurar y perjurar que yo nunca fumaria, estaba comprando mi propio tabaco... Fue el primero en enterarse, y no dijo ni pio en casa, me compraba tabaco, y me lo metia en la mochila de clase. Pero nunca dijo nada a mis padres. Ya nunca sabrá que lo he conseguido dejar.

Son tantos recuerdos felices, y tantos malos recuerdos... y en momentos como el que vivo ahora mismo, en pleno ataque melancólico, es cuando más añoro llegar el fin de semana a casa y abrazarme a el, a la persona que más me enseñó de la vida, y de los golpes que da, sin mirar si duelen.

Mi pensamiento sigue contigo todos los días, aunque haga más de cinco años que soy hija única, nunca me olvidaré de que te tuve.

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1 Comentarios:

At martes, 16 noviembre, 2004, Blogger Pramandi opinó...

No tengo palabras para decirte. Ninguna poesía o ninguna canción. Ninguna frase que poder escribirte.

Tan sólo un palabra. ¡Ánimo!

Cuídate mucho. Besos

 

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