El Rincón de las Hadas

Mentir es lo más divertido que puede hacer una chica sin desnudarse. Aunque si se desnuda es aún mejor. (Natalie Portman. Closer)

martes, mayo 24, 2005

Recordando momentos de la infancia....

Ayer recibí un mail que me hizo especial ilusión: de una amiga de las de toda la vida. Venia a cuento del último post publicado y de repente comencé a recordar....

Recordé que de enanas eramos las infiltradas en el grupo de los chicos, las encargadas de sacarles información, y recorde que siempre nos pillaban porque alguna petarda con hermanos mayores se dejaba el "cuaderno de la información" muy a la vista, y los chicos nos echaban del grupo... pero nosotras juntas a hacerles la vida imposible de nuevo.

Recordé que siempre nos llevabamos bien con la misma gente y mal con la misma gente, y todo esto al mismo tiempo.

Recordé aquella vez que dos chicos se hicieron los mejores amigos para tratar de ligar con nosotras a la vez.

Recordé que siempre nos perdiamos para ir a tomar ponche con lima al Zoom.

Recordé que ante la idea de ir a la universidad, las dos teniamos muy claro lo que queriamos hacer, y que nos pasabamos horas sentadas en el suelo arreglando el mundo.

Recordé que siempre estabamos de acuerdo en las cosas fundamentales, y que nunca tratamos de imponer nuestro criterio a la otra.

Recordé por qué eramos tan amigas, y recordé que el tiempo y la distancia han enfriado esa relación. Recordé que nunca supe exactamente por qué dejamos de ir en la misma cuadrilla.

Y comprobé que seguimos siendo parecidas, y que seguimos viviendo experiencias paralelas, y que las dos estamos tratando de entender cosas incomprensibles, que a primera vista no tienen sentido, pero que luego son tan iguales que no tiene sentido que no nos comprendamos la una a la otra...

Y eché de menos aquellos años en los que íbamos siempre a nuestra bola, y eché de menos las largas charlas, las conversaciones sin sentido y los planes de futuro. De repente tuve ganas de coger mi coche y salir pitando a buscarla para tomar un café. Más de dos horas de camino y más de 15 euros de gasolina no tienen sentido si ni siquiera voy a pasar a ver a mis padres en el viaje de ida y vuelta, y además tengo mucho que estudiar, pero me dieron muchas ganas de ir a Miranda a darte un abrazo, y de compartir un café de esos interminables, de los que antes eran kas de naranja tiradas en el suelo de la plaza del pueblo....

Por mí queda pendiente para este verano, que ya no falta nada ;-)

Y vence ese miedo escénico y atrevete a dejar un comentario, mujer, que este post va por tí ;-)

Por cierto, estoy genial, de maravilla, aunque sigo hecha un lio....

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